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La Isla del Tesoro
Abrí "La Isla del Tesoro" hace casi un mes. Desplegué un mapa imaginario, embarcamos en la Hispaniola, y aquí andamos: buscando un tesoro que costará conseguir más de lo que habíamos pensado. Algunos se dejarán la piel en el intento. Otros pelearán por él. Nosotros, avanzamos lentamente en la historia, y hemos desembarcado con Jim...
A quienes os lanzáis al abordaje de los libros de piratas, a quienes apagáis la luz de los que desplegaron velas, a quienes se durmieron en el tonel de las manzanas, a los que esgrimís espadas invisibles y voláis sobre mares de papel... bienvenidos.
Y, si sois muy impacientes, si no podéis esperar a escuchar el final, si necesitáis desesperadamente llegar al tesoro y volver a embarcar rumbo a casa, os haré un regalo:
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/ y añadimos a la dirección lo siguiente:
SirveObras/01383897533682512867680/p0000001.htm#I_0_
¡Buen rumbo!
SANDOKÁN, de Emilio Salgari
Crecí creyendo que Sandokán me llevaría a Mompracen. Estaba segura de que un día él me pondría delante del timón de su barco y me dejaría navegar con él. Sabía que lucharía al lado de sus piratas. Y que nadie podría atraparnos.
Hoy he vuelto a encontrar a un buen amigo: Emilio Salgari. He releído los dos primeros capítulos de "Sandokán, el Rey del Mar". El Tigre de Mompracen.
Salgari me ha devuelto otra vez el olor salado del mar, el ansia de aventura. Me he colocado al lado de Yáñez y he ido al rescate de Damna y de Tremal-Naik. Qué astuto ha sido Yáñez. Qué bien ha resuelto la situación.
Hemos dejado a sir Moreland en la playa, rabioso y enfadado. Tratando de romper las ligaduras que le ataban las manos. Ha prometido perseguirnos sin cuartel. Yáñez le ha dicho que le estaríamos esperando. Que Sandokán le esperaría siempre. Hay que ir con cuidado. Seguro que volvemos a vernos cara a cara. Gran combate será.
Tremal-Naik y Damna están otra vez con nosotros. Ha sido un rescate demasiado fácil. Sir Moreland les ha tratado como invitados, no como prisioneros. Es posible que se haya enamorado de Damna. Hablaron en voz baja un poco antes de separarse. ¿Quién sabe lo que ella piensa? Después de haberle dado las gracias a Yáñez por el rescate, apoyó su codo en la borda de popa y miraba fijamente a la playa.
Vamos al encuentro de Sandokán. Todo está saliendo como lo habíamos planeado. Buen rumbo.
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/ y añadimos el resto de la dirección (copiar y pegar):
OtrosAutoresdelaLiteraturaUniversal/Salgari/Sandokanelreydelmar/
La luna en el mar

"La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
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Terminad la estrofa. Añadid vuestro verso. Embarcaos con el Capitán pirata de Espronceda. ¡Que sople el viento y baile en las velas!. Buen rumbo.
Fotografía: Manolo Sebastián
http://www.analitica.com/Bitblio/espronceda/pirata.asp
UNA GRAN BATALLA EN EL MAR

Ha sido una gran alegría subir a bordo, reencontrarnos con Sandokán. Damna se ha alegrado mucho de ver a Surama. Se han instalado juntas en el mismo camarote.
Sandokán ha sabido por nosotros cómo estaba la situación. Yáñez le ha convencido para salir en busca del barco de sir Moreland y, después de descansar durante la noche, lo hemos avistado.
El combate ha sido extraordinario, pero no tenían gran cosa que hacer frente a nosotros. Aún así, se han defendido con coraje hasta el final. Yánez había pedido a Sandokán que respetase la vida de Moreland, porque es un hombre de valor.
Cuando todo estaba concluido, el barco de Moreland se ha ido a pique, por culpa de los impactos de nuestros cañones. Estaban en llamas, las velas y los mástiles destrozados; los hombres heridos se han lanzado al agua y nosotros los hemos recogido. Ha explotado el barco y Yáñez, que había subido a bordo un poco antes, ha sufrido el impacto de la explosión y se ha desmayado. Le hemos salvado, inconsciente aún, y le hemos reanimado con un buen trago. Enseguida ha preguntado por Moreland. Le hemos comunicado que estaba vivo, a pesar de la profunda herida en su costado.
Sandokán se ha quitado el turbante y ha rendido honores a los vencidos. Con voz grave ha exclamado: "¡Honor a los valientes!". Ha ordenado que llevaran a Moreland a su propio camarote y ha dispuesto que fuera atendido por el médico. Éste le ha asegurado que viviría, aunque el herido estaba perdiendo abundante sangre.
Cuando Moreland ha vuelto en sí, se ha lamentado de no tener su espada, que se había quedado en el barco. Su propósito era rendirla ante Sandokán. Pero Sandokán le ha asegurado que no la hubiera aceptado, que se la hubiera devuelto, porque era un hombre que se le había enfrentado con valor.
Moreland le ha preguntado por la suerte de sus propios hombres y, cuando Sandokán le ha dicho que los habíamos salvado también, se ha tranquilizado al fin, y le ha dado las gracias.
Sandokán piensa desembarcarlos y retener a Moreland, a quien piensa tratar más como un huésped que como un prisionero.
Daremos un golpe de mano a los depósitos de carbón que hay en la boca del Sarawak. Después destruiremos los depósitos que los ingleses tienen en la isleta de Mangalum. Una vez que ellos no tengan posibilidad de abastecerse, nosotros quedaremos en condiciones de superioridad con respecto a unos y a otros, y libres para arrojarnos sobre las líneas de navegación y dar un golpe mortal al comercio de los ingleses con el Japón y con China.Y entonces, nos reiremos del rajá y del gobernador de Labuán.
Embarcaos también. Subid a bordo. Venid con nosotros. Sandokán sabe lo que se hace. ¡Buen rumbo!
Fotografía: MANOLO SEBASTIÁN
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/
OtrosAutoresdelaLiteraturaUniversal/
Salgari/Sandokanelreydelmar/capituloVI.asp
